• LA ERMITA

    La Ermita de San Pedro, junto al camino de Doña Mencía, en la margen derecha del arroyo Carchena del que dista unos trescientos metros, su construcción debió ser de finales del siglo XVII o principios del siglo XVIII. En sus orígenes fue una edificación cuya planta es igual a la actual, de forma rectangular de 12’15 metros de largo por 7’30 metros de ancho, de paredes rectas y con una portada de piedra de forma triangular truncada por el vértice superior que aún se conserva y que ha quedado integrada en la nueva restauración. Junto a la ermita se encontraba el cementerio que ocupaba una superficie de 18’80 metros de largo por 14 metros de ancho y un lugar cubierto que debió ser la vivienda del santero. Este espacio es el que ha quedado integrado en el patio adjunto a la ermita y el ocupado por la actual sacristía.

    Según indica el profesor Horcas Gálvez en su libro “Baena en el siglo XIX.- La crisis del antiguo régimen”, la ermita primitiva fue objeto de obras de mejora en 1.763 y años siguientes, costeándose asimismo un vestuario de los fondos del Caudal del monte. Según Valverde y Perales en su “Historia de Baena” al referirse a la Ermita de San Pedro nos dice que “en 1.792 era su ermitaño un individuo llamado Francisco Ortega que dice, llevaba veinte años de santero, cuyo oficio había desempeñado antes un hermano suyo, sucesor de su padre, quien tuvo este cargo toda su vida”.

    Dicha ermita poseía una superficie de quinientas cuarenta varas de muros a fuera y fue erigida como Parroquia independiente en 1.811 bajo la advocación de San Pedro del Monte Horquera, con los ornamentos litúrgicos que ya poseía la ermita y algunos objetos que llegaron de distintas iglesias de Baena.

    El profesor Horcas Gálvez, en el libro que ya hemos mencionado dedica un capítulo a la Parroquia del Monte Horquera del que hemos extraído algunos apuntes que exponemos: “El primer cura ecónomo encargado de la ermita como Parroquia fue D. Antonio de Frías Gálvez, que tuvo un irregular comportamiento y se hizo muy impopular entre los vecinos del Monte. Entre las muchas quejas que daban de él, destaca el abandono de sus funciones y le acusaban de no haber hecho nada por que volviera la imagen de la Virgen de los Santos a su ermita, ya que estaba en Baena desde 1.800. El 23 de abril de 1.815 el cura solicita la autorización del obispo para la construcción en su iglesia de una congregación o cofradía eucarística y propone para hermano mayor al guarda, que había sido elegido por unanimidad.

    El paseo de Diego Carro, o mas bien, EL PASEO como siempre se le ha llamada. Podriamos llamarlo el epicentro del pueblo, donde parecen derivar todas las calles.

    Sus palmeras parece ser que son lo mas significativo. Aunque, quien no recuerda los bancos de piedra, la jaula con los pajaros o el famoso asilo donde murmuraban batallitas nuestros antepasados que en gloria esten.

    Fuente: Cordobapedia

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    Algunas imagenes que dejan ver el paso del tiempo
     
     

      Vision panoramica del sitio  

     

         
     
     

     

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